No Andaba Muerto, Estaba de parranda

El soñador Juan Pablo (Ricardo Quevedo) tiene 18 años entregándole su vida como contador a una exitosa Agencia de Viajes. Ser un juicioso empleado de una próspera compañía no garantiza que su vida sea exitosa, por el contrario, el salario apenas le alcanza para compartir una hamburguesa doble-carne con su amigo Javier (Polilla) y con quien intenta drenar su frustración diaria de querer ser alguien en la vida y así poder viajar y conocer el mundo entero. Un buen día, a Juan Pablo resbala y pega la cabeza contra el piso. Cuando despierta se encuentra con la terrible noticia de que tiene un tumor y que solo le quedan 3 meses de vida, lo cual decide Transferir buena parte de los fondos de la empresa a su cuenta personal y viajará por Europa con su mejor amigo dándose la mejor vida.